Comienzas tu entrenamiento, estás muy motivado/a, empiezas a correr y cuando no llevas ni 2 minutos notas fatiga, ahogamiento, falta de aire…piensas ¿en tan baja forma estoy?
Si eres deportista conocerás muy bien esta sensación de ahogo los primeros minutos de una actividad como correr, nadar o bicicleta… Y es que estos primeros minutos se pueden convertir en una autentica pesadilla.
Pero…¿Por qué sucede esto? Tranquilo/a, es algo muy normal y ahora entenderás todo.

Vías energéticas
Primero tenemos que diferenciar 2 tipos de vías energéticas que el cuerpo utiliza para las actividades:

Anaeróbico (no necesita oxígeno)
Aeróbico (necesita oxígeno)

Para que los músculos se contraigan, requieren de energía en forma de ATP (adenosín trifosfato). El sistema anaeróbico ofrece de 2 a 3 minutos para mantener el ATP, pero pronto, se necesita cambiar a otra vía, la aeróbica, para continuar con la recarga de ATP y llevar la energía al músculo. El sistema Aeróbico utiliza gran cantidad de oxígeno para convertir el glucógeno almacenado, grasa e incluso ácido láctico en energía.

Cambios en las vías energéticas
Como ves, existen una serie de cambios en las vias energéticas que el cuerpo utiliza para adaptarse a la intensidad y volumen del ejercicio. El cambio de un sistema a otro puede producir una gran deuda de oxígeno, pero una vez se estabiliza el sistema de energía aeróbico, el músculo es capaz de contraerse durante horas.

Síntomas durante el comienzo del ejercicio

Sensación de quemazón en los músculos
Respiración más rápida, te cuesta coger aire (crees que no aguantarás un minuto más)
Piernas pesadas, o cargadas (en el caso del running y ciclismo)

Pero acabada la “transición” ya habrá pasado ese cierto malestar inicial, y tu tasa respiratoria se mantendrá estable, pero a un ritmo adecuado que te permita seguir entrenando con normalidad.

Un buen calentamiento es la clave
Tienes que conseguir que esa transición energética se produzca […]